Auto-cosificación: Autoestima y TCA

La “auto-cosificación” tiene influencia sobre nuestro autoestima y sobre nuestras competencias lógicas, analíticas y matemáticas ¿Cómo te quedas? Te lo explico a través de un estudio realizado en 1998 y conocido como “That Swimsuit Becomes You“, en español: “Este traje de baño se convierte en ti”. Y es que la Auto-cosificación es un concepto clave para mejorar nuestro autoestima y prevenir los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

Estamos desgraciadamente familiarizas con el término “cosificación” pero no tanto con la noción de “auto-cosificación” aunque siento con bastante seguridad que es algo extremadamente común, sobre todo con las personas que se encuentran en una batalla contra su imagen corporal.

¿Qué es la Auto-cosificación?

La auto-cosificación es adoptar la perspectiva de observarse externamente y considerarse como una cosa, un cuerpo al que las demás personas miran y evalúan.

Es algo que veo en casi todas las personas a las que acompaño en el Plan Cuerpositívate y es un aspecto que no dejo nunca sin trabajar. En muchas ocasiones es casi inconsciente, como una idea subyacente a todo, un modo de ver y relacionarnos con nuestro cuerpo que nos hace imposible tener una buena relación con él.

Cuando ves a tu propio cuerpo como un objeto puedes tener la “falsa ilusión” de creer que lo puedes controlar. También es más fácil caer en la comparación con otros cuerpos que cumplen con el estereotipo impulsado por la industria de la belleza.

Además se produce un fenómeno que también veo de manera bastante habitual: Si nos damos el valor como persona a través de cómo creemos que los demás ven nuestro cuerpo, y nosotr@s creemos que nuestro cuerpo no se ve bien a ojos de las demás personas… será imposible no darnos un valor bajo como persona.

Auto-cosificación y Autoestima

A pesar de que mi práctica profesional me hace decir todo lo anterior con total seguridad de no estar engañándote, también me respaldo en la evidencia científica.

Y lo hago a través de un estudio llamado “That Swimsuit Becomes You” (Fredrickson, Roberts, Noll, Quinn y Twenge, 1998). En este estudio, los investigadores reunieron a un grupo de hombres y mujeres y los dividieron en dos muestras:

  • Una muestra se vestiría con una confortable sudadera
  • La otra muestra se vestiría con un revelador traje de baño

El objetivo era inducir mayor auto-cosificación a la muestra vestida con el traje de baño pero no en la muestra de la sudadera. Posteriormente, los investigadores realizaron las mismas preguntas  a cada uno de los individuos de ambos grupos con tal de discernir si era así. Y fue claro: Las personas vestidas con el traje de baño tenían un mayor nivel de vergüenza corporal y menor autoestima. Así, pudieron deducir que efectivamente, focalizarnos en nuestro cuerpo y en cómo éste es visto por los demás, nos hace tener un menor autoestima. 

Algo muy interesante es que se demostró que, por lo general, las mujeres nos vemos más influidas por la auto-cosficación que los hombres, disminuyendo en mayor medida nuestro autoestima.

¿Quiere saber por qué? Te explico algunos de los factores que influyen en un post que escribí sobre qué vemos cuando nos miramos al espejo

La auto-cosificación nos hace tener una mala relación con la comida y aumenta el riesgo de TCA

Sí, los investigadores observaron una correlación entre el puntuar con un mayor nivel de auto-cosificación, menor autoestima corporal y llevar una dieta muy restrictiva que podría evolucionar hacia un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Por ello, la auto-cosificación es clave para mejorar nuestro autoestima y prevenir los TCA.

La auto-cosificación consume recursos mentales

¿Creías que sólo afectaría a la autoestima? ¡Ja! Esto es mucho más grande. Además, expusieron a los sujetos experimentales a pruebas y problemas matemáticos.

Y los resultados fueron muy llamativos: Cosificar nuestro cuerpo disminuye el rendimiento cognitivo… Voy a volver a decirlo…Centrarnos únicamente en el aspecto físico del cuerpo, nos hace obtener peores resultados en actividades de lógica y razonamiento. Básicamente, nos hace mucho más difícil poder aportar, desarrollarnos y crecer en este mundo. Pero sólo en el caso de las mujeres. En el grupo de hombres no se vieron diferencias estadísticamente significativas entre la muestra de la sudadera y la muestra del bañador.

¿Qué ha pasado desde 1998?

Lo que ha ocurrido es que este estudio ha sido replicado en multitud de ocasiones bajo el título “That swimsuit becomes all of us” (Este traje de baño se convierte en tod@s nosotr@s). Estudiando los resultados con una muestra más heterogénea (incluyendo todo tipo de nacionalidades, orientaciones sexuales, géneros, etc).

Y los resultados han sido siempre los mismos: La auto-cosificación lleva a una mayor insatisfacción corporal, se relaciona con una alimentación trastornada y consume recursos mentales tales como la atención, la memoria, el razonamiento y la lógica.

¿Y tú?

¿Te sientes identificad@? Quizás no te sientas bien en este momento con tu cuerpo pero esto no tiene por qué ser para siempre. No se trata de renunciar a vernos mejor físicamente, se trata de aprender a querer a nuestro cuerpo para decidir si queremos cambiarlo o no. Si quieres más información de cómo trabajo en terapia la autoestima corporal te invito a que leas sobre el Plan Cuerpositívate.

Y si quieres consultar cualquier cuestión antes de decidirte a empezar a cuidar de la relación con tu cuerpo puedes reservar una Sesión Online Gratuita conmigo. 


Auto-cosificación: Autoestima y TCA
 

 

¿Cómo tomar consciencia de lo que comes?

No, no se trata de cómo tomar consciencia de lo que comes para poder comer sólo lo que consideres que debes comer, ni para aumentar el control sobre lo que ingieres. De hecho, es todo lo contrario. Se trata de soltar el control para aprender a tomar consciencia y entender por qué comes lo que comes.

El control lleva al descontrol

Soy firme defensora de que el control sólo lleva al descontrol. Hablamos de control en la alimentación cuando nos encontramos con pautas muy rígidas a la hora de comer.

Algunas pistas de que podemos estar actuando desde el control son las siguientes:

  • Intentamos seguir un plan dietético estricto a rajatabla
  • No nos permitimos ingerir más de un determinado número de calorías
  • Tenemos alimentos prohibidos que no deberíamos comer
  • A partir de cierta hora del día creemos que ya no deberíamos comer cierto tipo de alimento

Fíjate que las frases las he escrito como si fueran planteamientos, porque en la práctica, el control es algo que no podemos ejercer de manera prolongada. Y siempre, siempre, siempre… acaba llevando al descontrol.

Además, aquí te dejo un artículo para que veas por qué las dietas nunca funcionan a largo plazo

Yo veo el control como una cuerda de guitarra. La podemos forzar, estirar y tensar… pero llega un momento que si seguimos tirando de ella, se rompe. El control es así, aguantamos días a días en tensión, sufriendo, haciendo sacrificios… hasta que llega un momento que nos rompemos.

Nos rompemos, por ejemplo, cuando llevamos a cabo una dieta estricta entre semana y el fin de semana comemos por encima de nuestro bienestar físico y emocional. O cuando pasamos hambre todo un día para después poder comer lo que queramos en una cena con amigos (seguro que si hubieras comido lo que tu cuerpo precisa durante el día, no te hubieras llenado tanto en la cena con amigos).

¿Cómo poner fin al control?

Afortunadamente, podemos poner remedio al control desde la toma de consciencia. Para ello, primero tenemos que ser conscientes de que estamos actuando desde el control y la rigidez. Y luego, podremos pasar al siguiente paso: Desconectar el piloto automático y ser conscientes del momento presente.

Apreciar y observar (sin juicios) qué sentimos, qué pensamos y qué estamos haciendo. De hecho, es un aprendizaje que podemos extrapolar a todas las áreas de nuestra vida. No se limita a nuestra alimentación. 

Sin embargo, aunque precioso y lleno de satisfacción, el camino hacia la toma de consciencia de nuestra relación con la comida, nuestro hambre y saciedad no es fácil ni rápida. Conlleva un periodo de aprendizaje, curiosidad hacia un@ mism@ y mucha autocomprensión. 

Aun así, estoy segura que las personas a las que he acompañado en este camino están felices de haber mejorado de esta manera su relación con la alimentación en las sesiones de psiconutrición.  

Preguntas para la toma de consciencia

Por este motivo, quiero compartir contigo una de las principales claves para empezar a tomar consciencia: ¡Hacerse preguntas! Y responder a esas preguntas sin juicio, sin límites y escuchando con genuina curiosidad a tus respuestas.

¡Ya verás! ¡Para un segundo! Cierra los ojos, respira profundamente y pregúntate:

  • ¿Tengo hambre?
  • ¿De 0 a 10 cuánta hambre tengo? Donde 0 es que estás totalmente saciad@ y 10 es que tienes un hambre tan grande que duele.
  • ¿Dónde siento esta hambre?, ¿en qué partes de mi cuerpo me fijo para saber si tengo hambre?
  • ¿Qué parte de mí tiene hambre?

Es oportuno hacerse estas preguntas para determinar qué cantidad de comida necesitamos o queremos. 

Por otro lado, es interesante ir reevaluando nuestro estado de hambre a medida que avanzamos comiendo un plato. Podemos preguntarnos lo siguiente:

  • ¿Sigo teniendo hambre?
  • ¿De 0 a 10 cuánta hambre tengo?
  • ¿Sigo teniendo ganas de comer este mismo plato?
  • ¿Me continúa sabiendo tan bien como desde un inicio?
  • ¿Estoy detectando los distintos sabores, aromas y texturas?

A través de estas preguntas podrás iniciarte en la toma de consciencia de lo que comes y empezarás a conocer cuál es tu nivel de hambre, qué alimento te apetece y quieres comer y podrás parar de comer en el momento en el que tu cuerpo empiece a estar ya saciado.

Si tienes alguna duda puedes reservar una sesión online gratuita conmigo. O si tienes muy claro que quieres empezar a trabajar en tu relación con la alimentación, puedes reservar una sesión de psiconutrición ¡Estaré encantada de acompañarte!

 

 

 

 

 

Los derechos de tu cuerpo

Hay dos maneras de mostrarnos respeto hacia nuestro propio cuerpo. Primero, haciéndole sentir cómodo y segundo, satisfaciendo sus necesidades básicas. Tener presente los derechos de tu cuerpo te acercará a tener una mejor relación con él mismo, y también mejorará tu bienestar físico y emocional. 

Los Seres Humanos nos hemos encargado de formular y hacer cumplir deberes y derechos fundamentales, basados en valores tan sólidos como la justicia. De hecho, parece que en determinados momentos de nuestra Historia hemos dedicado mucho esfuerzo en elaborar leyes, algunas muy absurdas. Por ejemplo, ¿sabías que no se puede salir del Estado de Minnesota (EEUU) con un pato en la cabeza?

Sin querer alejarme más del objetivo de este artículo, te quiero explicar un secreto. Un secreto que much@s de mis pacientes del Plan Cuerpositívate conoce bien y es que llegado un punto, cuando ya hemos trabajado algunas de las heridas a sanar de la relación con su cuerpo y queremos dar un paso más para acercarnos al autoestima corporal, hacemos un pequeño (pero gran) acuerdo personal teniendo en cuenta 5 premisas básicas que tu cuerpo merece.

Son 5 premisas muy básicas, pero que deberíamos tener tod@s presente pues constituyen los derechos fundamentales de nuestro cuerpo. Y se los merece. Te presento las premisas básicas para respetar a tu cuerpo:

1. Tu cuerpo merecer ser alimentado

Pase lo que pase, hayas comido lo que hayas comido previamente o estés haciendo (o no) el ejercicio que sea, tu cuerpo merece ser alimentado. Y tienes derecho a comer. Siempre.

No necesitas ganarte la comida a través del ejercicio físico, ni debes castigarte sin cenar por haber comido algo más de lo que sueles hacer. Basta ya de rendir cuentas a la Cultura de la Dieta. Tu cuerpo espera que le des la energía que necesita para funcionar. Pero no sólo se trata de dotarle de alimentos para que funcione, se trata también de que le puedas hacer sentir placer. Por eso, también merece ser alimentado con aquella comida que te guste. Merece que te alimentes para disfrutar

Para no alargarme demasiado en este punto no voy a mencionar que, además de con comida, nuestro cuerpo merece ser alimentado con muchas otras cosas. Así que también merece que honres tus distintos tipos de hambre. Te dejo aquí un artículo que escribí para WeLoverSize con el que podrás descubrir toda la variedad de “hambres” que experimentamos

2. Tu cuerpo merece ser tratado con dignidad

Por ti y por los demás. Pero ya sabes que el cambio empieza en un@ mism@, así que me voy a dirigir a ti.

Tratas de manera digna a tu cuerpo cada vez que no lo sometes a castigo por ser algo que no es. Cada vez que te muestras comprensible y compasiv@ con él. Cada vez que aceptas su forma, su tacto, sus curvas, sus planicies, sus cicatrices y su movilidad.

Tratas con dignidad a tu cuerpo cuando te permites hacer lo que te apetece y lo que te hace feliz sin esperar a que él sea o se comporte de una determinada manera. Honras a tu cuerpo cuando no le culpas de las cosas que no has hecho.

Tratas con dignidad a tu cuerpo cuando no te crees todas las burlas u opiniones que has recibido sobre él. Y cuando no te las dices a ti mism@ al mirarte al espejo.

3. Tu cuerpo merece ser vestido de forma cómoda

Te hablé de ello en este artículo en el que te proponía 3 retos de aceptación corporal basados en tu ropa, ¿recuerdas? 

Cuando te vistes de manera cómoda, le estás diciendo a tu cuerpo que está bien de la forma que es. Sin tener que ocupar un espacio al que no llega, ni tener que estar comprimido en unas telas que le aprietan y que hasta le dejan marcas.

Muchos programas dietéticos para la pérdida de peso te dicen que “tires tu ropa de gord@” o que “te compres aquélla ropa que entra en el cuerpo que quieres tener”. Siguiendo estas recomendaciones, estás haciendo que tu cuerpo se sienta incómodo y estarás alimentando tus pensamientos gordofóbicos contigo mism@. En vez de vestirte para tu cuerpo del aquí y ahora.

4. Tu cuerpo merece ser tocado con cariño

Y aquí te lo vuelvo a decir, este derecho corporal, es un deber y derecho para ti y para los demás. 

Un ejercicio que suelo mandar de tarea para casa es que la persona se aplique crema hidratante prestando atención plena a su cuerpo y desarrollando mensajes de amor hacia él.

Realizarnos automasajes o aplicarnos aceites en el cuerpo es una manera cálida y agradable de transmitir cariño a nuestro cuerpo.

5. Tu cuerpo merece moverse agradablemente

Ir al gimnasio o hacer ejercicio no debería ser tu rutina de tortura diaria (ni semanal). Realizar deporte de una manera con la que no nos sentimos a gusto es muy poco sostenible en el tiempo. Hacer ejercicio no debería ser una obligación.

Pero lo que sí merece tu cuerpo es que encuentres aquél movimiento con el que se siente bien y que te apetece realizar. Puede ser dos clases de sevillanas a la semana, natación, running, jugar al pilla-pilla con tus hij@s o dar un paseo.

¡Ah! Y puedes empezar a hacer deporte tengas el cuerpo que tengas. No es necesario tener un cuerpo delgado y musculoso para ir al gimnasio. No tienes que vestir de determinada manera ni tener según qué gadgets. Mereces sentirte cómod@ cuando mueves tu cuerpo. Eso es todo. 


¿Cuán presentes tienes los derechos de tu cuerpo? 

Como te decía, tener en cuenta los derechos de tu cuerpo es un paso que trabajo en terapia y que forma parte de un proceso de autoconocimiento y de desarrollo de aceptación y autoestima corporal y personal.

Si quieres que tengamos un espacio en el que podamos hablar sobre ello y resolver las dudas que puedas tener, puedes Reservar una Sesión Online Gratuita conmigo

Causas del Hambre Emocional

Hace ya mucho tiempo que me di cuenta en mi práctica profesional que es imposible separar la alimentación y las emociones. Momentos como el actual debido al confinamiento por la pandemia generada por el Coronavirus son psicológicamente exigentes para tod@s y generan emociones que son causas del Hambre Emocional.

Por este motivo, en este artículo quiero explicarte algunas de las causas más comunes del Hambre Emocional. De esta manera podrás estar atent@ a lo que sientes y podrás decidir si lo quieres gestionar con comida o si quieres utilizar algún otro recurso personal que tengas.

Empezaré el artículo con las 6 emociones que más estoy trabajando en terapia en estos días tan atípicos para tod@s. Espero poder ayudarte.

1. Aburrimiento

Una de las mayores razones por las que comemos sin tener hambre es el aburrimiento. Cuando comemos por aburrimiento puede que estemos intentando llenar un tiempo que sentimos como vacío, o bien, puede que intentemos aportar algo de gracia a una tarea que nos resulta tediosa.

De la misma manera que podemos vencer a este Hambre Emocional buscando y probando cosas para hacer en nuestro tiempo libre, podemos realizar un aprendizaje muy poderoso y es que, No hacer nada, también es hacer algo. No hacer nada está bien. Te aporta descanso, reflexión y autoconocimiento.

2. Diversión

La experiencia de comer puede ser toda una alegría por sí misma. En estos días, multitud de chefs está haciendo videorecetas online o directos en Instagram para que todos junt@s sigamos una receta. Esto nos aporta sentimiento de conexión con los demás (aunque de eso hablaré más abajo) y sobre todo, nos aporta entretenimiento y júbilo.

3. Calma

No es difícil comprender el poder calmante que tiene la comida. Puede ser mucho más apetecible ir a la cocina a por un vaso de leche con galletas que sentarse en el sofá y experimentar emociones incómodas. Además, el vaso de leche con galletas nos traslada a momentos de nuestra infancia en los que no había problemas ni responsabilidades.

No me malinterpretes, no es negativo que hagas esto. Lo malo empieza cuando comer se convierte en casi el único recurso para poder sentirte en calma. Sobre todo si es algo que sucede a menudo.

Es importante detectar cuál es la verdadera razón de nuestra inquietud y aprender alternativas para lidiar con ella.

4. Amor

La comida puede estar estrechamente ligada al acto de dar y recibir amor. Sentirnos llenos y comer alimentos que nos apetecen nos conduce automáticamente a una sensación de confort y seguridad. Sin embargo, cuando la comida se torna la única fuente de amor, la relación con la comida puede volverse un problema. Tanto es así, que no en pocas ocasiones, se deja de vivir la comida como un acto de amor hacia un@ mism@ y se empieza a vivir con un autocastigo.

Por otro lado, tampoco son pocas las personas que cocinan y alimentan como forma de dar amor a los demás. Pues no saben hacerlo de otra manera y es el único canal que tienen para transmitir sus sentimientos de estima a las personas que les rodean.

5. Ansiedad

Las preocupaciones, independientemente del tamaño de estas, pueden ocasionar un sentimiento de urgencia por comer para aliviar la ansiedad.

Y aquí debo confesar algo que la práctica clínica me ha enseñado: Nunca, y cuando digo nunca es nunca, he encontrado a ninguna persona que pueda eliminar su Ansiedad con comida de manera duradera

La comida con la ansiedad es como una tirita, su efecto contiene pero dura poco. Y lo que más me ha preocupado siempre es cómo la comida para calmar la ansiedad acaba desarrollando (no en pocas ocasiones) otras conductas impulsivas que acaban desarrollando problemas como el Trastorno por Atracón a las personas que lo emplean. 

6. Compañía

Me refiero al sentimiento de conexión que comentaba anteriormente. En este confinamiento es probable que estemos viviendo momentos de cierta sensación de soledad. Y para much@s, la comida se convierte en compañía.

Por otro lado, y a pesar de la distancia con los demás, muchas personas compartieron stories en Instagram tomando cerveza o cenando por Skype con amig@s y/o familia. Y no es malo, no es diferente a cuando vamos a un restaurante aunque no tengamos hambre y comemos lo mismo que los demás por la cohesión de grupo. Pero es recomendable ser consciente de las señales de hambre y saciedad que nuestro cuerpo nos emite. Mira, te dejo un artículo que escribí sobre Intuitive Eating para que veas lo importante que es.

Causas del Hambre Emocional

Algunas emociones más que generan Hambre Emocional

Y aunque no son las que más estoy observando en estos días, también están muy presentes cuando de Hambre Emocional se trata. 

Recompensa

Seguro que te has prometido a ti mism@ alguna chocolatina (o similar) después de realizar algo que te suponía un total esfuerzo. No es inusual usar la comida como motivación. 

Sin embargo, el día a día siempre está lleno de pequeños (o grandes) esfuerzos, así que comer por recompensa puede volverse un vicio algo problemático a largo plazo.

Es importante, en estas ocasiones, evaluar cómo estamos viviendo nuestro día a día e intentar reducir o eliminar aquéllo que nos desmotiva y no nos llena personalmente.

Enfado y frustración

Además de producir cambios cerebrales que inducen a la calma, el acto de comer para aliviar el enfado tiene una explicación algo mecánica. Y es que el simple hecho de masticar ya nos hace aliviar la rabia (cuanto más crujiente, mejor) el movimiento de mandíbula, apretar y destensar, produce relajación. De hecho, una de las técnicas más utilizadas para la relajación en terapia es la Relajación Muscular Progresiva de Jacobson, que se basa en movimientos de tensión y distensión. 

Tristeza

Muchas veces, buscamos en la comida aquéllo que hemos perdido. En estos casos, el acto de comer se convierte en un consuelo para la persona.

El Hambre Emocional no es malo

No es malo en sí mismo. Cuando nuestra relación con la comida nos genera malestar y nos damos cuenta que continuamente comemos sin hambre y sentimos culpabilidad ya es muy probable que haya un problema. En estos casos, es necesario trabajarlo para que la comida vuelva a ser un acto de placer y no el único recurso para afrontar el día a día.

Si quieres que evaluemos junt@s si tu relación con la comida es satisfactoria, no dudes en reservar una cita online conmigo de manera totalmente gratuita. 


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3 retos de aceptación corporal

“La valentía es levantarse para defender lo que uno cree” esta frase de Sophie Turner (que nos conquistó por encarnar a Sansa en Juego de Tronos) refleja perfectamente el espíritu de este post. Y es que te voy a pedir que creas en ti. Que seas aquéllo por lo que te levantas. Por eso, voy a proponerte 3 retos de aceptación corporal.

Si estás leyendo estas líneas es que la relación con tu cuerpo ya está cambiando y estás empezando a aceptar todas sus líneas, curvas, hoyitos y pliegues. Puede que yo misma haya tenido la fortuna de acompañarte en el camino con el Programa CuerPositívate o puede que hayas llegado hasta aquí de distinta manera, lo que está claro es que estás en el buen camino para aprender a aceptar a tu cuerpo tal y como es.

Y te voy a proponer 3 retos de aceptación corporal muy ligados a nuestro armario. Porque no quiero que escondas ya más tu cuerpo en él.

Primer reto: Dime cómo es tu armario y te diré si tienes un autoestima corporal fuerte

El primer reto lo compartí en mi perfil de Instagram. Te lo dejo aquí si quieres verlo en más detalle.

Cuántas veces guardamos ropa que no nos gusta o que no nos ponemos porque nos resulta incómoda. O peor aun, cuántas veces guardamos ropa que nos ponemos, pero en la que nuestro cuerpo está totalmente incómodo en ella.

Cuántas veces nuestra ropa nos ha dejado marca, nos ha rozado, apretado, pinchado…cuántas veces hemos llegado a casa con ganas de quitarnos ya esa prenda que tanto aprieta… y que volvemos a guardar al armario para ponernos otro día más.

Eso, es no honrar a nuestro cuerpo. Analiza a lo Marie Kondo cada prenda de tu armario, y recuerda cómo te hace sentir. Y si es una prenda que te genera incomodidad física cuando te la pones… dónala o dásela a alguna persona conocida.

Hace un tiempo organicé un reto grupal haciendo esto mismo con clientes y fue un antes y un después en el día a día de cada un@. Dedica atención a lo que tu cuerpo necesita y permítete vivir cómodamente en tu propio cuerpo.

Segundo reto: Cómprate algo bonito y cómodo

No voy a pedirte que te compres un armario lleno de ropa nueva. Pero sí que te propongo que te compres un conjunto de ropa interior bonita (seductora, si quieres) y cómoda.

Cuántos sujetadores te han apretado por delante, por detrás y hasta en los hombros… cuántos tangas han sido demasiado intrusivos para ti en tu cuerpo, cuántas costuras de bragas te han dejado marca o incluso te han irritado la piel.

Comprarse un conjunto de ropa interior bonito y cómodo no te va a suponer un gasto económico demasiado alto y es algo que siempre vas a necesitar. Por lo que te propongo que dediques tiempo a escoger cuál quieres.

Descubre y escoge exactamente cuál es tu talla. Escoge la tela cuyo tacto te guste más. Un diseño que te haga sentir bien al mirarte al espejo. Y que no te deje marcas en tu cuerpo.

Piénsalo, la ropa interior está directamente en contacto con zonas muy íntimas de nuestro cuerpo… zonas con una energía poderosa y especial. Te mereces estar cómoda.

Tercer reto: Viste para impresionar(te)

Escoge dos días a la semana en los que vayas a ponerte algo que se escape un poco de lo que acostumbras a llevar: Un pintalabios rompedor, un collar grande, unos pendientes vistosos, una camiseta colorida… ¡una uña de cada color! Lo que sea que te haga sentir guap@, segur@ y fuerte.

Puede parecerte un reto un tanto superficial, pero dedicarte esos minutos extra para pensar de qué forma te apetece salir de la zona de confort en tu vestuario esos dos días a la semana… es hacer un regalo a tu cuerpo.

Nota

Si no te encuentras aún en el punto para hacer ninguno de estos 3 retos de aceptación personal, no pasa nada. Estás en camino.

Si quieres hacerlo, pero no te atreves, podemos tener una sesión gratuita online en la que conocernos para que puedas decidir si quieres empezar a trabajar en la relación con tu cuerpo. Sólo tienes que reservar sesión aquí.

3 libros contra la Gordofobia

¡Hoy es el día contra la Gordofobia! Hoy es un día especial para recordar que cada día sigue habiendo acoso y menosprecio a las personas cuya corporalidad no se corresponde con lo ampliamente aceptado y considerado “normal”. Para celebrar este día y rechazar la gordofobia, voy a recomendar 3 libros contra la Gordofobia, que me han acompañado siempre en mis consultas de Terapia para la Aceptación Corporal.

“El cuerpo no es una disculpa” (Sonya Renee Taylor, 2018)

Un poderosísimo libro que mezcla política, feminismo y gordofobia. Con este libro escuché por primera vez el término “autoestima radical” y me di cuenta que “el cuerpo, también es política” y de que aceptar nuestro cuerpo tal y como es supone un cambio personal con repercusiones a muchos niveles. Sororidad en todas sus páginas. Lo puedes comprar aquí.

Tienes derecho a permanecer gorda” (Virgie Tovar, 2018)

Esta fantástica autora y activista ya me había conquistado con sus potentes conferencias (las podéis encontrar en Youtube) pero cuando leí este libro, se convirtió en una de mis mayores referentes. Virgie utiliza el humor como arma de amor propio y te dice lo que la industria de la belleza se ha encargado de negarte: Que eres perfect@ tal y como eres. Ya está. Pero no sólo te lo dice, te aporta pruebas y hechos para que (por fin) te lo creas. Lo puedes comprar aquí.

Salud en todas las tallas” (Linda Bacon, PhD, 2008)

Para mí el libro que lo revolucionó todo. Es un libro con multitud de referencias a artículos científicos que te dice, a grandes rasgos, que la gordura no es el problema, que el problema es la dieta. Porque delgadez y salud no son sinónimos, del mismo modo que obesidad y enfermedad, tampoco van de la mano. Lo puedes comprar aquí.

¡Bonus track! Y te dejo dos títulos más que creo que son más aptos para un público más juvenil o que se esté iniciando en este mundillo. Eso sí, sólo los he encontrado en inglés.

Things no one will tell fat girls (Jes Baker, 2015)

Body Positive Power (Megan Jayne Crabbe, 2017)

 

Decálogo para ir de compras y no acabar odiándo(te):

Con el paso de los años y a través de un trabajo personal, he ido aprendiendo a querer a mi cuerpo tal y como es. Sin embargo, antes de conseguirlo, lo había llegado a pasar muy mal cuando iba de compras. Por eso, el hecho de haber vivido en primera persona todo lo malo que esa experiencia puede tener me ha permitido desarrollar un decálogo. Este sencillo pero transformador decálogo para ir de compras y no acabar odiándo(te), hará que la experiencia de ir de compras sea más beneficiosa para ti.


  1. La hora importa: Si puedes ir un día entre semana, cuando la mayoría de personas están trabajando mucho mejor. Si tus horarios te obligan a ir en fin de semana, intenta ir lo más pronto posible. Ir a comprar cuando las tiendas acaban de abrir es muy distinto a ir un sábado a las cuatro de la tarde. A mí, que no soy muy fan de las aglomeraciones, me da hasta gusto pasearme por las tiendas, verlo todo bien colocado (también hay muchas más tallas), y pudiendo entrar y salir del probador sin colas. 
  2.  Escoge a qué tiendas vas a ir: Aquellas que sabes que te gustan y en las que sueles encontrar ropa de tu talla. Voy a hablar de tiendas comerciales que seguro que conocemos tod@s: Llevo dos o tres ocasiones entrando en Bershka y saliendo sin haberme probado nada. La ropa que veo últimamente ahí no me representa… creo que, en este momento, ya no es para mí. Así que, probablemente, el próximo día que vaya de compras… no entraré en esta tienda. En cambio, últimamente, me siento más acorde a la ropa que veo en Sfera… ¡así que allá que iré! Estate atent@ a tus gustos, como todo en la vida, van cambiando y evolucionan al mismo tiempo que nosotr@s. 
  3. Ve con ropa cómoda: Aunque no queramos, cuando vamos de compras, vamos a estar un buen rato de pie y caminando. Ir cómod@ es fundamental. Y además, mejor ir con ropa y calzado fácil de quitar y poner para no aburrirnos cada vez que entramos en el probador. 
  4. Lluvia de ideas: Observa cada prenda de ropa y si alguna te llama la atención ¡cógela para probar! Aunque después no te la compres y aunque no sea para nada de tu estilo. Para evolucionar hay que ir probando y arriesgándonos. Ya llegará el momento en el que valores si la compras o no. Ahora, diviértete contigo mism@. 
  5. Momento talla: HARTA, harta estoy de que una talla de ropa nos defina. “Yo soy una 36”, “Yo tengo una 48”, “Yo en Stradivarius soy una 38, pero en Zara una 36″. Basta ya de castigarnos tanto con eso y de cargar con una losa que, encima, no tiene ningún sentido. Que, a veces, en una misma tarde he tenido una 36, una 38 y una 40 EN LA MISMA TIENDA. Así que observa la prenda, la elasticidad, la forma… y piensa qué talla puedes necesitar de esa prenda. Porque no eres ninguna talla. De hecho, como en la mayoría de las ocasiones voy a comprar sola, suelo coger siempre dos tallas del mismo pantalón… ¡y a veces hasta tres! 
  6. Momento probador: Pase lo que pase, no eres mejor ni peor persona después de probarte esa pieza de ropa. Que te va y te gusta como te queda… ¡genial! pero si no es así, NO-PASA-NADA. Hay muchas razones por las que esa pieza de ropa, con esa tela, ese patrón, ese corte y ese color no te va o no te gusta cómo te queda. Quítatela, déjala, y a por otra. Puede que hasta sea cosa del espejo y de la iluminación que tienen en la tienda. 
  7. ¿Me lo compro?: Si te gusta y te lo puedes permitir, adelante. Deja atrás el miedo al qué pensarán los demás, deja atrás la duda de si te compras o no algo que no es como lo que sueles llevar puesto. Que te gusta y te haga sentir bien son dos muy buenos motivos para lucir esa prenda de vestir. 
  8. ¿Y si no has encontrado nada?: Esto a veces ocurre, y nos podemos sentir frustrad@s, cansad@s y disgustad@s. Si tu mente te pide un descanso, deja las compras para otro momento u otro día. Estoy segura que ningún día de tu vida has tenido que ir desnud@ por no haber podido comprar ropa. Así que relaja tu mente, deja pasar todos los malos pensamientos y enfócate a cuidar de ti. ¿Qué te apetece en este momento? Un masaje, una taza de chocolate, ir a ver una peli al cine, quedar con tus amig@s, tomarte una caña o un maratón de Netflix, etc pueden ser buenas opciones de autocuidado. Ya volverás a ir de compras otro día. 
  9. Encuentra otras opciones: Vivimos en la era digital, ya no hace falta ir físicamente de compras. Puedes comprar en las tiendas físicas que te gustan desde Internet. ¡Las alternativas son infinitas! Incluso puedes comprar en tiendas online con infinidad de opciones. En ASOS, por ejemplo, puedes encontrar infinitas opciones con un gran abanico de tallas.


    Si lo pasas mal yendo de compras, no te gusta lo que ves cuando te pruebas la ropa o no te atreves a vestir determinadas prendas por miedo o vergüenza… quizás sea momento de aprender a quererte y de querer a tu cuerpo. Si quieres saber cómo empezar a hacerlo, puedes leer sobre el plan CuerPositívate© que he desarrollado.

Intuitive Eating VS. Esa enemiga llamada dieta

¡Lo reconozco! Tenía tantas ganas de escribir sobre este tema… y haberlo hecho en weloversize ha sido toda una satisfacción. Así que te dejo aquí el post que publiqué titulado Intuitive Eating VS. Esa enemiga llamada dieta.

En este post hablo sobre los principios más básicos de la Alimentación Consciente y, además, explico porque es más saludable para el cuerpo y la mente que hacer dieta.

¡Aquí tienes el artículo!

De qué tienes hambre REALMENTE y por qué no te llenas aunque comas

En este nuevo artículo para WeLoverSize hablo de por qué, en ocasiones, no nos sentimos llen@s por mucho que comamos y qué podemos hacer para solucionarlo.

Lo tienes todo bien detallado en este enlace.