Me siento gorda

Sentirse gorda

En muchas ocasiones, sentirse gorda no tiene nada que ver con el peso ni el tamaño corporal. Y es que, muchas veces, nuestras sensaciones corporales nos confunden y nos hacen sentir gorda. En este artículo te explico por qué y qué puedes hacer para evitarlo.

Sentirse gorda tiene mucho más que ver con una errónea interpretación de sensaciones corporales que con el tamaño del cuerpo. 

Prueba de ello es que “Sentirse gorda” es una sensación que fluctúa a lo largo del tiempo, incluso varía en el mismo día. Por supuesto esto es algo que nuestro peso no puede hacer, por lo que está claro que se debe a una distorsión de la percepción.

Lo curioso es que muchas veces se debe a la consecuencia de una mala interpretación de sensaciones corporales (y emocionales) internas. Seguramente, por ello, lo que surge decir es “Me siento gorda

Así pues, es importante identificar lo siguiente: Qué provoca esta sensación y qué otras cosas sientes al mismo tiempo, para ello puedes hacerlo siguiente:

1. Identifica los momentos “pico” en los que aparece la sensación de gordura.

2. Observa qué desencadenantes hay, qué ocurrió en la hora anterior a sentirte así, qué otras cosas estabas haciendo o sintiendo en ese momento.

Vas a ver que muchas veces los desencadenantes más habituales no tienen nada que ver con estar gorda. Y que, además, puedes movilizar acciones mucho más efectivas que las que has intentado hasta ahora (como ponerte a dieta o hacer deporte)

Cuando te “sientas gorda” mira a ver si lo que realmente sucede es que estás:

  • Acalorada, sofocada o sudorosa: Si es así, entonces puedes… Hidratarte, buscar la sombra, abanicarte, llevar un mini ventilador, entrar en un lugar con aire acondicionado, vestir fresquito.
  • Llena o hinchada: Si es así, entonces puedes… vestir con ropa holgada, hidratarte, tomar alguna infusión antiinflamatoria, utilizar una bolsita de semillas que dé calor o tomar un baño caliente.
  • Sintiendo malestar emocional: Si es así, entonces puedes… buscar actividades de distracción, hablar con alguien sobre lo que te ocurre o acompañarte emocionalmente (escritura, dibujo, música, técnicas de relajación, movimiento…)
  • Abrumada por sobreestimulación: Si es así, entonces puedes… apagar el móvil, retirarte a algún lugar tranquilo, darte momentos de soledad, practicar la atención plena o meditar.
  • Realizando “body checking” y/o comparándote con otros cuerpos: Si es así, entonces puedes… llevar tu atención a algo que no tenga nada que ver con tu cuerpo. Nutre tu mente de elementos que le hagan bien y que le permitan salir de la obsesión con el cuerpo.

Espero que esta lectura te haya ayudado a poder respetar los derechos de tu cuerpo, sea cómo sea éste. Si quieres conocer cuáles son esos derechos, puedes leerlos aquí

 

Foto de Daria Litvinova en Unsplash

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